SEGÚN LOS ECOLOGISTAS LAS PREVISIONES DEL II PLAN DE SANEAMIENTO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA CONFIRMAN LA IMPOSIBILIDAD HIDROLÓGICA DEL TRASVASE JÚCAR-VINALOPÓ
Se encuentra en periodo de exposición pública el II Plan Director de Saneamiento de la CV que debe recoger las actuaciones en gestión de aguas residuales durante el periodo 2001-2008.
La información aportada por la documentación técnica del II Plan es de gran importancia para volver a poner en evidencia el rosario de mentiras descaradas con las que el gobierno del Partido Popular, en Madrid y en Valencia, han tratado de disfrazar su impresentable política del agua. Contundentes son especialmente las cifras esperadas de reutilización (a finales del 2008) de las aguas tratadas en la depuradora de Pinedo, que recoge la mayor parte de las aguas residuales de Valencia ciudad. Si en la actualidad se están reutilizando 20 Hm3, sobre un total de más de 120 Hm3 depurados, para el 2008 únicamente se esperan reutilizar adicionalmente 43 Hm3, con lo cual la reutilización apenas superaría el 50% de las aguas entrantes en Pinedo. Esta cifra es de gran valor dado que la Generalitat Valenciana ha venido defendiendo últimamente que con la ampliación de Pinedo “se podrían llegar a reutilizar hasta 125 Hm3” que enviándose, en parte, a la Albufera de Valencia permitirían sustraer un volumen equivalente del río Júcar y destinarlo al trasvase Júcar-Vinalopó.
Dado que la Albufera de Valencia se abastece principalmente de aguas sobrantes del regadío tradicional del Júcar, aguas que le llegan cada vez en menor cantidad, la entrada de aguas depuradas al lago, procedentes de la futura ampliación de Pinedo, en teoría permitiría reducir los volúmenes de aguas del Júcar empleados en los riegos tradicionales de este río.
Sin embargo, las cifras del II Plan ponen las aguas en su sitio y demuestran que nuevamente la Generalitat Valenciana ha vendido humo propagandístico pero con la clara intención de llevarse el agua bien real, para alimentar su fijación urbanística en la costa alicantina. Un cambio de humo por agua, que Pinedo y sus cifras dejan bien a la vista.
La consecuencia es rotunda: como Pinedo no cubrirá (previsión máxima de 40 Hm3), ni de lejos la sustracción de aguas del Júcar (de entrada 80 Hm3), que supone el trasvase al Vinalopó, será el sistema del bajo Júcar el que pague las consecuencias, es decir, los regadíos tradicionales, el Parque Natural de la Albufera y los acuíferos litorales de la Plana de Valencia.
Por otro lado el II Plan vuelve a subrayar la falsedad de los datos manejados por el PHN cuando afirmaba que apenas 139 Hm3 de aguas residuales serán tratados en el “ámbito del Júcar” y proponía aumentar la reutilización de 92,6 a 102,3 Hm3. Unas cifras irreales lanzadas para vender adecuadamente el aparente déficit de agua valenciano. La realidad, sin embargo, es que son más de 437 los Hm3 tratados actualmente en la CV, más de tres veces la cifra oficial del PHN, de los que se reutilizan 125 Hm3, quedando en evidencia la posibilidad de obtener importantes recursos de la reutilización de este volumen de agua depurada. La desinformación aportada por el PHN queda al descubierto si consideramos que sólo al mar y a través de emisarios submarinos valencianos son vertidos al mar anualmente 148 Hm3 de aguas depuradas, en su mayor parte de forma deficiente (pg. 209. Cap. 8). Chocante que estos verdaderos “ríos artificiales” que sí que van al mar cada año, no aparezcan por ninguna parte en la documentación del Plan Hidrológico Nacional.
Ecologistas en Acción tiene que señalar la tremenda ironía que significa que el II Plan contemple la práctica imposibilidad de reutilizar para el riego gran parte de las aguas depuradas, porque “en muchos casos la estación de tratamiento está alejada de la zona regable, por lo que será necesario transportar este recurso mediante conducciones y bombeos , que llegarán a suponer un coste económico considerable”(pg.100, Cap. 5). Tan considerable como para ver muy difícil su empleo y pese a hablar de depuradoras enclavadas en las mismas comarcas que tienen las zonas regables. Precisamente uno de los argumentos de peso para desaconsejar el anacrónico trasvase de un río Ebro distante más de 300 Km y cuyas aguas necesitan igualmente de potentes bombeos. ¿Se han enterado de esto en el Palau de la Generalitat o sólo se preocupan por los beneficios que depararía los millones de metros cúbicos de hormigón a emplear en el trasvase y el consiguiente trasvase de fondos públicos a la cuenta de resultados de las empresas constructoras?
Remite: Carlos Feurriegel, Responsable de Agua de Ecologistas en Acción del País Valencià, tfno: 630936321