Los marjales de Castelló y Almenara drenan al año un 46% del agua del trasvase del Ebro

El drenaje de agua en en dos marjales de la provincia (Castelló-Benicàssim y Xilxes-Almenara) genera un vertido al mar de 37 hectómetros cúbicos anuales de agua, cantidad que supone un 46% del volumen que el Plan Hidrológico Nacional (PHN) preve trasvasar del río Ebro a Castelló 80 hm3 anuales. Así lo revela un estudio elaborado en 1999 por la División de recursos Hidráulicos de la propia Consellería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes (Coput).

Nacho Martín, Levante-Castelló

El citado documento elaborado por el ingeniero Manuel Messeguer con motivo del estudio de impacto del encauzamiento del barranco de La Parreta señala que dicho bombeo de agua provoca un déficit negativo de 16 hectómetros cúbicos anuales en el balance de salidas y entradas de caudal.

Su estudio concluye que dicha actuación «tiene unas implicaciones sumamente perjudiciales para la calidad de las aguas subterráneas en el sector de Moncofa, Xilxes y Nules, que amenaza con extenderse a amplias zonas de la Plana». El recuento de salidas de agua de los sistemas analizados en el estudio asciende a 245 hm3 /año, cifra que tiene su principal origen en las extracciones para dotación de regadíos, bombeos urbanos y usos industriales con un total de 201 hm3 /año. Eso sí, el drenaje de agua al mar detectado en las dos marjalerias pese a suponer un 46% del trasvase previsto para Castelló no incluye el bombeo diario de agua al mar que sufren enclaves como la Albufera de Orpesa, Torreblanca o el marjal de Peñíscola.

Reutilización

El director de la Sede de Estudio de los Humedales Mediterráneos (Sehumed) entidad integrada en la Universitat de Valencia, también recalcó que los acuíferos de ambos sistemas de marjal son de agua dulce y su aporte hídrico puede ser reutilizable en lugar de expulsado al mar. «El drenaje es el que provoca que haya intrusión marina y este agua se convierta en salobre. No obstante, sin las actuales condiciones de bombeo, se trata de agua dulce que procede del acuífero del Desierto de las Palmas y en un principio no es salobre». Sehumed subraya que la desecación los marjales pone en serio peligro los acuíferos.