11 de julio de 2003
EL PROYECTO DE MEJORA Y MODERNIZACIÓN DEL CANAL JÚCAR-TÚRIA: DE LA FICCIÓN HIDROLÓGICA AL SIN SENTIDO ECONÓMICO
El Ministerio de Medio Ambiente (MIMAM) ha remitido a Ecologistas en Acción la Memoria-Resumen del Proyecto de “Obras de Modernización del Canal Júcar-Túria” con la finalidad de conocer las sugerencias que desde nuestra organización puedan realizarse a ese Proyecto.
El Canal Júcar-Túria entró en funcionamiento a finales de la década de los años setenta del pasado siglo y, en principio, debía servir agua regulada en el embalse de Contreras (río Cabriel) para en primer lugar el establecimiento de nuevos regadíos en la provincia de Valencia, unas 23.000 Has, después atender regadíos históricos hasta entonces abastecidos por el río Túria, y asegurar el abastecimiento de la ciudad de Valencia.
La Memoria-Resumen dada a conocer por el MIMAM es más que sorprendente, pero no tanto por lo que afirma como por lo que calla. Estamos nuevamente ante un documento técnico, de la misma hornada del cúmulo de informes que el Ministerio viene elaborando para respaldar su PHN y el trasvase del río Ebro, y que es exponente de la irracionalidad en la que se mueve la gestión del agua en España y, especialmente, en la cuenca del Júcar, irónicamente elegida por el Gobierno español como “Cuenca piloto” para la aplicación de la nueva Directiva Comunitaria de Aguas.
Así, debemos denunciar los siguientes puntos en la Memoria Resumen dada a conocer:
- Nada se indica en la misma de la evolución del agua servida por el canal para el regadío en sus dos décadas de funcionamiento.
En este sentido Ecologistas en Acción tiene que dar a conocer esos datos omitidos por el MIMAM. El Canal Júcar-Túria, que posee una asignación de 95 Hm3/año para el riego, está sirviendo actualmente apenas 60 Hm3/año, reflejo de una previsión de demandas exageradas y carentes de todo realismo. Una situación que roza el esperpento si consideramos que el PHN establece que la asignación de agua para riego de este Canal, debe elevarse a 125 Hm3, más del doble del agua actualmente servida. Y esto es especialmente chocante cuando las obras de modernización que se contemplan prevén extender el riego localizado y por tanto obtener un ahorro de agua.
- La Memoria-Resumen no menciona en lugar alguno el grado de utilización de la infraestructura. De esta forma se permite dar por buena la capacidad de diseño inicial del canal, para un caudal de 32 m3/segundo, cuando el agua circulante durante su historia no llegó a superar los 7 m3/segundo, encontrándose en la actualidad por debajo de esta cifra. ¿Exceso de hormigón o falta de agua?
- La Memoria-Resumen indica que las “Obras de Modernización” del Canal incluirán tareas de eliminación y limpieza de lodos depositados a lo largo del trazado. Aunque no se evalúa el volumen de esos lodos con precisión, se estima que su volumen será superior a 50.000 m3. Parece curioso que un Canal de esta entidad genere tal cantidad de lodos y es un aviso de lo que puede suceder en una canalización 15 veces más larga, como la proyectada en el trasvase del río Ebro hacia el sur, que puede inutilizarse antes de finalizar el periodo de amortización.
Ecologistas en Acción llama a la reflexión para aprender de los errores del pasado, ejemplarmente expuestos en este Canal, y que no deben volver a repetirse con el PHN del gobierno del PP: cifras al alza de los recursos existentes, consecuentemente con ello, sobredimensionamiento de las transferencias y de las infraestructuras (como es el caso del embalse de Contreras y de este mismo Canal Júcar-Túria) y, finalmente, pésima rentabilidad económica de las obras realizadas.
Nadie debe sorprenderse que con esas premisas, los regadíos del Canal Júcar-Túria ya figuraran en los documentos del Plan de Cuenca del Júcar (pg. 37 de la Memoria) como “regadíos con problemas económicos”, poniéndose en duda la viabilidad económica de la puesta en regadío de “áreas cada vez más marginales”, y como “área especialmente sensible por la repercusión de las obras en el conjunto de los gastos de la explotación agrícola”. Esta repercusión no va a disminuir con las obras ahora planteadas, con un coste inicial de unos 24 millones de euros, que serán sufragadas por el erario público, pero que después se repercutirá parcialmente sobre los usuarios, cuando todavía ni siquiera ha finalizado el periodo de amortización de la obra (que debiera amortizarse a más tardar en el año 2005), ya que el Reglamento del Dominio Público Hidráulico considera ese plazo de 25 años para las obras hidráulicas específicas. Un nuevo aviso para navegantes de otros quiméricos canales, como el del Júcar-Vinalopó o el del Ebro.
Pero no menos sorprendente es que la Memoria-Resumen afirme que ya en los primeros estudios para este Canal Júcar-Túria se preveyera un caudal de 6 m3/segundo para abastecer a la ciudad de Valencia (casi 190 Hm3/año). Y es sorprendente, porque los ingenieros redactores no pueden ignorar que este caudal aparece en el “segundo horizonte” (año 2008), definido a partir de 20 años después de la aprobación del Plan de Cuenca del Júcar, que fue aprobado en ... ¡1998!. En pocas palabras, desde el MIMAM, con esas ocurrencias sólo se aspira a enmascarar el colosal desvarío técnico del diseño de la obra, inventando demandas que por inexistentes a día de hoy, no podían serlo menos hace cerca de cincuenta años, cuando dio sus primeros pasos el proyecto de este Canal.
Puede resultar chocante este intento, algo extemporáneo, por parte del MIMAM de hacer bueno un diseño de la obra que fue erróneo inicialmente, pero resulta mucho más comprensible si consideramos que en la política de obras hidráulicas, el paso del tiempo no ha afectado a la filosofía de la planificación y del puro interés, no general, contrapuesta y alejada de las políticas de una Nueva Cultura del Agua.
Para Ecologistas en Acción el pozo sin fondo de los derroches económicos de la política hidrológica del Partido Popular hoy y de los “errores” de ayer , tiene sin embargo unos claros ganadores en la poderosa Cofradía del Hormigón, devota de los sobredimensionamientos de las obras públicas, pero también unos no menos claros perdedores: los ríos y ecosistemas acuáticos y el erario público. El Canal Júcar-Turia es un libro abierto en este sentido para quien quiera adentrarse en sus páginas.
Remite: Carlos Feuerriegel, Responsable de Aguas en Ecologistas en Acción del País Valenciano, tfno: 669228010