COMUNICADO DE PRENSA

Copenhague, 24 de octubre de 2003

La contaminación por ozono alcanza cotas históricas en el verano de 2003. La situación podría repetirse en los próximos años

Según una evaluación preliminar de la Agencia Europea de Medio Ambiente, la contaminación por ozono fue este verano la peor de casi una década en grandes zonas de Europa, en particular durante la larga ola de calor que nos azotó el mes de agosto.

La combinación del tiempo -inusitadamente cálido y soleado- con los contaminantes atmosféricos del tráfico, la industria y la vegetación provocaron “episodios” muy duraderos y geográficamente extendidos con altas concentraciones del nocivo ozono troposférico.

Y es probable que la situación se repita en próximos veranos cada vez que las temperaturas superen la media, hasta que las medidas tomadas bajo el auspicio de la legislación vigente tengan como resultado un recorte mucho mayor en las emisiones de los contaminantes “precursores” hacia el año 2010.

Las emisiones de los principales precursores –óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles no-metano (COVNM)- descendieron en aproximadamente un 30% entre 1990 y 2000 en los quince Estados miembros de la Unión Europea. La legislación comunitaria ha fijado cotas nacionales para emisiones de éstos y otros contaminantes, que deberán cumplirse para el año 2010 y que conllevarán una reducción del 30%.

Se ha enviado un resumen [se adjunta en PDF - puede consultarse en http://reports.eea.eu.int/topic_report_2003_3/en ] del informe a los ministros de medio ambiente de la Unión Europea, que debatirán sobre los episodios de ozono estival en su reunión del lunes (27 de octubre).

Al contrario de la capa de ozono estratosférico, que protege de las radiaciones solares nocivas, el ozono troposférico puede perjudicar gravemente a la salud humana y a los ecosistemas, cultivos y materiales. Se forma cuando los contaminantes precursores reaccionan a la luz solar.

Las altas temperaturas empeoran la situación, al aumentar las emisiones de COVNM por la vegetación o por causas antropógenas, como los disolventes.

De los 31 países europeos que han notificado este año los resultados del control, 23 padecieron entre abril y agosto uno o más días de contaminación por ozono troposférico en concentraciones muy por encima del umbral a partir del cual éste resulta nocivo para la salud humana.

Traspasado este umbral, fijado en una media de 180 microgramos de ozono por metro cúbico de aire (180 µg/m3) en una hora, la exposición por un período corto puede tener efectos limitados y temporales sobre la salud de los niños, así como la de los adultos particularmente sensibles al ozono.

Según la legislación comunitaria, los gobiernos tienen la obligación de informar al público cuando se traspasa este umbral de 180 µg/m3.

Pues bien, el umbral se superó en al menos uno de los 23 países en 137 de los 153 días entre abril y agosto en que se llevó a cabo el control: sólo los países nórdicos, los Estados bálticos e Irlanda no notificaron rebasamientos del umbral (véase anexo).

El umbral se superó en una media de 3,5 horas, el período medio más largo desde 1995, con el máximo (un promedio de 4,2 horas) en la República Eslovaca. La concentración de ozono durante los episodios fue como media de 202 µg/m3 en los 23 países afectados y alcanzó una media de 246 µg/m3 en Rumania.

El número de horas, durante la primavera y el verano, en que las concentraciones de ozono en las estaciones de vigilancia traspasaron el umbral de los 180 µg/m3 fue de una media de 31 para la UE, la cifra más elevada hasta la fecha. En Francia, la cifra fue un tercio superior a la registrada nueve años antes.

Las zonas donde más se rebasó el umbral fueron el suroeste de Alemania, Suiza, el norte y sureste de Francia, Bélgica, el norte y centro de Italia y el centro de España.

Estas regiones se cuentan asimismo entre las de mayor densidad de emisiones -por el tráfico y la industria- de los principales contaminantes que contribuyen al ozono.

La revisión de la legislación comunitaria sobre el ozono, que entró en vigor en septiembre, reduce de 360 µg/m3 a 240 µg/m3 -promedio calculado sobre una hora- la concentración de ozono a partir de la cual se considera que incluso una breve exposición constituye un riesgo sanitario para la población.

Los gobiernos están obligados a advertir a la ciudadanía de que debe tomar precauciones siempre que dicho umbral se traspase.

El umbral de 360 µg/m3, que todavía se aplicó los pasados primavera y verano, se rebasó cuatro veces: dos a mediados de junio en las estaciones del norte de Italia (Varenna) y Rumania (Chiciu), y dos a principios de agosto en una estación de vigilancia en el sureste de Francia (Sausset les Pins). La cifra es similar a la de años anteriores, a pesar de que las temperaturas fueron más altas este año.

La concentración de ozono más alta, de 417 µg/m3, se alcanzó en Sausset les Pins durante la ola de calor que asoló gran parte de Europa en la primera quincena de agosto.

El nuevo umbral de 240 µg/m3, que todavía no era obligatorio este verano, se superó en 15 países, y en cerca del 6% de los episodios en los que se había superado el umbral de 180 µg/m3.

Nota para la redacción

Este resumen de la situación del ozono en 2003 se basa en el informe de la AEMA a la Comisión Europea que aparecerá próximamente con el título de Air pollution by ozone in Europe in summer 2003: Overview of exceedances of EC ozone threshold values during the summer season April-August 2003 and comparisons with previous years. El encargado de preparar el informe ha sido el centro temático de la AEMA “Atmósfera y cambio climático”.

Se cuenta como rebasamiento del umbral cada día en que éste se rebase durante al menos una hora.

La exposición del ser humano a concentraciones elevadas de ozono puede provocar efectos adversos sobre el sistema respiratorio y disfunciones pulmonares. Se han observado los siguientes síntomas durante los periodos de niebla tóxica (smog): tos, dolor torácico, dificultades respiratorias, cefalea e irritación ocular. La exposición de los ecosistemas y los cultivos agrarios, por su parte, provoca daños visibles al follaje y reduce el rendimiento de las cosechas y la producción de semillas. Los efectos negativos sobre la vegetación se hacen sentir con concentraciones relativamente bajas de ozono, lo que sucede con frecuencia en Europa.

La legislación comunitaria sobre la contaminación por ozono tomó forma en 1992 con la Directiva 92/72/CEE, a la que vino a sustituir el 9 de septiembre de 2003 la Directiva 2002/3/CE relativa al ozono en el aire ambiente. Además de los 15 Estados miembros de la Unión, este año informaron sobre sus niveles de ozono Bulgaria, la República Checa, Estonia, la ARYM, Hungría, Islandia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Malta, Noruega, Polonia, Rumania, la República Eslovaca, Eslovenia y Suiza.

Se considera que estuvieron en funcionamiento durante la primavera y el verano un total de 1.805 estaciones de vigilancia en los 31 países.

Anexo.- Países de la Unión Europea que superaron en la primavera y verano de 2003 el umbral a partir del cual es obligatorio informar al público (180 µg/m3) http://org.eea.eu.int/documents/newsreleases/Ozone-es#annex