PRAT DE CABANES-TORREBLANCA.

El Prat de Cabanes-Torreblanca es una estrecha franja de terreno de marismas y pantanos formada por depósitos cuaternarios. Este espacio natural está situado en la llanura costera que se extiende entre los términos municipales de Torreblanca y Oropesa, quedando limitada por la Serra de Irta y la Serra de les Santes.

El paisaje característico del Prat es el propio de una zona húmeda litoral, separada del mar por un cordón de gravas y cantos rodados con algunas zonas de playa arenosa.

Se trata de una antigua albufera cerrada por un cordón litoral de gravas y cantos, colmatada por sedimentos de carácter aluvial (acumulaciones de cantos calizos con potentes intercalaciones arcillosas) procedentes de los relieves circundantes.

Como hecho destacable, la existencia detrás del cordón litoral de un depósito cuaternario de turberas procedente de sedimentos deltaicos y costeros, con una potencia máxima de 4,5 metros.

Entre las prácticas productivas realizadas en el Prat destacan la ganadería y la extracción de turba. Esta última actividad comenzó a realizarse a mediados del siglo XIX, pero fue a finales de la década de los cincuenta cuando comenzó la explotación industrial del yacimiento. En la actualidad, más de sesenta hectáreas de marjal han sido transformadas como consecuencia de esta actividad.

 

Ecosistemas representados: Biocenosis

El Prat de Cabanes-Torreblanca, como cualquier otra zona húmeda, se caracteriza por la presencia de una lámina de agua, permanente en algunos lugares y estacional en otros. Este factor resulta esencial para su conservación a largo plazo.

La inundación periódica de determinadas zonas está causada por las características del marjal, ya que al ser una zona deprimida, el nivel freático puede llegar a la superficie. Otros aportes de agua, de escasa importancia, se producen sólo como consecuencia de precipitaciones extraordinarias. No existe en el Prat ningún curso fluvial de régimen continuo aunque sí que podemos encontrar manantiales de agua dulce que contribuyen a mantener zonas inundadas durante todo el año.

 

Vegetación.

En el Parque se encuentran fundamentalmente tres grupos de comunidades vegetales: las de los saladares, las propias del cordón litoral y las acuáticas y palustres.

Las comunidades de los saladares están compuestas por plantas que desarrollan diferentes estrategias para acumular o excretar el exceso de sales. Estas formaciones, que ocupan los suelos fuertemente salinos y estacionalmente encharcados por aguas salobres, están representadas en el Prat por especies como las hierbas saladas o sosas (Salicornia ramosissima, Sarcorconia fruticosa y Arthrocnemum macrostachyum) y el junco (Juncus subulatus).

Las comunidades propias del cordón dunar están formadas por plantas que crecen sobre la arena, entre las que cabe destacar la mielga marina (Medicago marina), la hierba melera (Ononis natrix), la oruga de mar (Cakile maritima), la campanilla de mar (Calystegia soldanella) o la algodonosa (Otanthus maritimus). En las zonas costeras cubiertas por cantos rodados podemos encontrar la adormidera marina (Glaucium flavum) o el hinojo marino (Crithmum maritimum).

Las comunidades vegetales acuáticas están constituidas por diferentes formaciones de plantas. En primer lugar tenemos la vegetación flotante, con la lenteja de agua (Lemna gibba) como especie más representativa. La comunidad de herbazales subacuáticos de aguas dulces y poco profundas, con especies como las Potamogeton nodosus, Pectinatus, P. natans y Ceratophyllum sub-mersum, destaca entre las formaciones de plantas acuáticas que enraízan en el fondo.

La vegetación palustre está conformada en este enclave natural por plantas semiacuáticas que poseen la raíz y la base del tallo sumergidos. Dentro de este tipo de plantas destacan las formaciones de carrizal, compuesto por especies como el carrizo (Phragmites australis), la enea (Typha angustifolia) y el junco de laguna (Scirpus lacustris). También tienen interés los mansegares, que ocupan los mismos ecotopos que los carrizales, y están representados, entre otras, por especies como la mansega (Cladium mariscus). El visitante puede encontrar otros ejemplos de vegetación palustre en especies como el junco (Juncus maritimus), la ontina de saladar (Artemisia coerulescens) o el llantén de playa (Plantago crassifolia).

Por último, cabe destacar la presencia en el Prat de especies de flora con una distribución muy localizada en la Comunidad Valenciana, como el enebro marino (Juniperus oxycedrus subsp. macrocarpa), la aristoloquia de flor amarilla (Aristolochia clematitis), la saladilla fina (Limonium angustebracteatum) o incluso endemismos exclusivamente valencianos como la ruda de marjal (Thalictrum maritimum).

 

Fauna.

La fauna del Parque Natural posee gran importancia, ya que se pueden encontrar especies endémicas como la gambeta (Paleomonetes zariquieyi), el fartet (Aphanius iberus) o el samaruc (Valencia hispanica). Las aves son el grupo faunístico mejor representado en el Prat, destacando entre la avifauna nidificante la colonia más importante de la Comunidad Valenciana de una escasa y amenazada especie como la canastera (Glareola pratincola); de gran interés es también el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el carricerín real (Acrocephalus melano-pogon), que presenta en el Parque Natural una de sus mayores poblaciones ibéricas, la cigüeñuela (Himantopus himantopus), el avetorillo (Ixobrychus minutus), el charrancito (Sterna albifrons), el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), el pato colorado (Netta rufina) o la focha común (Fulica atra).

Entre las aves invernantes, podemos destacar la presencia habitual del cormorán grande (Phalacrocorax carbo), aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), el ratonero común (Buteo buteo), el martín pescador (Alcedo atthis) o el pájaro moscón (Remiz pendulinus). Esta somera relación se completa con las aves que visitan el Prat durante sus viajes migratorios como la cerceta carretona (Anas querquedula), el águila pescadora (Pandion haliaetus), el chorlito gris (Pluvialis squatarola) o la collalba gris (Oenanthe oenanthe), entre otras.

Pocas son las especies de mamíferos presentes en el Prat, destacando las poblaciones de rata de agua (Arvicola sapidus), conejo (Oryctolagus cuniculus) y comadreja (Mustela nivalis).

Otras especies bien representadas en el parque son el galápago europeo (Emys orbicularis) y la culebra viperina (Natrix maura) entre los reptiles y la rana común (Rana perezi) entre los anfibios.

 

Itinerario.

Itinerario desde Torrenostra

Recorrido de unos 7 km. Puede efectuarse a pie o en bicicleta.

Parada 1: Extremo sur de Torrenostra.

Puede observarse la playa natural de la zona, formada por un cordón de cantos rodados, y la playa artificial, formada por la acumulación de depósitos arenosos como consecuencia de la construcción de los espigones.

Parada 2: La Gola del Trenc.

En esta parada desembocan los antiguos canales de desecación de la parte septentrional del Prat. Destaca también la vegetación de saladar.

Parada 3: La casa de las monedas.

Podemos observar los azarbes, descritos por Cavanilles en 1795, diciendo: "la tierra más baja, que sin duda estuvo anegada en otros tiempos y lo estaría aún sin la industria de los hombres, se ve cruzada en ángulos rectos por varios azarbes, por donde las aguas corren a otros principales que se dirigen al mar...".

Parada 4: Ruinas del motor viejo del arroz.

Esta es una zona de frecuente tránsito de los camiones que transportan la turba desde el lugar en el que se extrae, situado en el interior del Parque Natural, hasta las instalaciones en las que se procesa, situadas en las proximidades de la parada.

Parada 5: Lagunas resultantes de la extracción de turba. En la década de los 50 las extracciones se limitan a la utilización de la turba como fertilizante para los cultivos de la zona, iniciándose a finales de la década la explotación industrial del yacimiento.

Itinerario desde Torre de la Sal

Recorrido de unos 7 km. Puede hacerse a pie o en bicicleta.

Parada 1: Dunas fósiles de Torre de la Sal. En la génesis del Prat se baraja como hipótesis más probable la existencia de una albufera de amplias dimensiones, cerrada por una restinga de la que quedan como vestigio estas dunas fósiles.

Parada 2: Ruinas del cuartel de Carabineros. Este era un cuerpo de seguridad del Estado, cuya función era el control del contrabando, muy frecuente durante épocas pasadas en estas costas.

Parada 3: Canal del Centre. La descarga del acuífero se ocasiona por evapo-transpiración y a través de las salidas al mar, situándose una al norte de Torre de la Sal. La acequia que estamos observando desagua su caudal en este punto.

Parada 4: Camino del "Pont Roig". A la colmatación natural del Prat se suman las transformaciones para su aprovechamiento agrícola. A finales del siglo XVIII se realizaron las primeras bonificaciones del mismo, mediante la apertura de acequias y el depósito de las tierras resultantes de la excavación sobre los campos que posteriormente serán cultivados.

Recuerde

Nos encontramos en un espacio natural protegido. Para contribuir a su conservación debemos intentar ir en grupos reducidos, hacer el menor ruido posible, no salir de los senderos delimitados, respetar a los animales y plantas y no dejar basuras, residuos ni huellas de nuestro paso por el itinerario.

¿ Cómo llegar ?

El acceso al Parque se realiza por Ribera de Cabanes, población desde la que se puede tomar una desviación situada en el kilómetro 92 de la carretera N-340 hacia el Centro de Acuicultura Torre de la Sal, donde se encuentra el Centro de Información del Parque Natural.

El visitante, si circula por la autopista A-7, deberá dejar la misma en la salida de Oropesa para acceder a las inmediaciones de este enclave natural.

Desde la población de Torreblanca se puede acceder al Parque por la playa de Torrenostra.