Alegaciones al Plan Zonal de Residuos de la Comunidad VAlenciana, zona III

D. ....................., con domicilio a efectos de notificaciones en la Vall d'Uixó, Ap. Correos 118, natural de ............ con DNI nº ............. y actuando como representante de la asociación de protección ambiental denominada Col.lectiu Ecopacifista l'Arquet-Ecologistes en Acció de la Vall d'Uixó, inscrita en registro, ante la Consellería de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana, expone que, conocido el denominado por la Consellería plan zonal de residuos, en período legal de exposición pública, manifiesta las siguientes consideraciones y alegaciones al Plan.

En los apartados del Plan Zonal se hace referencia a una legislación básica estatal o comunitaria, relativas a la recogida y tratamiento de las basuras. Es una lástima que no se haya tenido en cuenta experiencias de otras comunidades autónomas, o de otros países de un entorno más o menos próximo en materia de recogida y tratamiento de RSU. Existen experiencias en el mundo de todas las clases, respecto a las variantes de la recogida selectiva de los residuos, demostrándose que es sólo mediante una cuidada recogida selectiva de los residuos, como se evita la mezcla y acumulación de residuos y sustancias, muy dañinas para el Medio Ambiente y nuestra salud. Así encontramos experiencias desde la mera separación de algunas fracciones, hasta la separación en origen por los ciudadanos de las basuras en 14 fracciones, incluyendo los 3 colores del vidrio en las botellas -transparente, marrón y verde- y recogidas las botellas enteras, que es como alcanzan mayor valor en el mercado, coincidiendo en este último caso, los criterios económicos con los ambientales.

Es una lástima que al redactar un Plan Zonal después de cuatro años del PIR, no se haya barajado alternativas posibles y mucho más económicas, que implican una mayor participación de los ciudadanos. En toda la Comunidad Valenciana en estos 4 años de supuesta vigencia del PIR no ha llevado la Conselleria adelante ni un sólo proyecto de recogida selectiva, menos de compostaje. Sencillamente existen posibilidades de recogida selectiva de nuestros residuos, basándonos no en el número de contenedores y plantas, sino en el grado de participación ciudadana.

Por poner un par de ejemplos, se invita una vez más a todas las personas a romper las botellas de vidrio, tirándolas en unos contenedores, que serán recogidos posteriormente, para volver a fabricar botellas. ¿No es este planteamiento un tanto absurdo? Se invita, por otro lado, a ciudadanos y empresas a recoger los aceites de automoción e industriales usados, para quemarlos posteriormente, pudiéndose recuperar estos aceites para su uso, mediante un adecuado proceso de regeneración.

No se plantea además que el Plan abarque a la totalidad de la población residente o de tránsito en nuestra Comunidad autónoma, ni se prioriza las actuaciones con criterios ambientales, sino sólo mediante criterios puramente económicos o estratégicos.

No se propicia la minimización de los residuos, contraviniendo el espíritu del PIR. Nosotros pensamos que es la Administración a través de todas las Consellerias (y no solamente a través de la de Medio Ambiente) la principal responsable en llevar a cabo políticas de reducción en la generación de residuos. Los objetivos de esas políticas, concretadas en el tema de los envases, debían ser:

1) Reducción del peso y volumen de los envases de un sólo uso 2) Promoción de los envases reciclables 3) Utilización de materias primas renovables y reciclables en los envases de un sólo uso. 4) Reducción del uso de las bolsas de plástico mediante la imposición de una ecotasa y la promoción de los carritos de compra, bolsas de papel, y cajas de cartón (en grandes superficies sobre todo) 5) Promoción de la venta a granel en condiciones sanitarias adecuadas 6) Promoción de los envases retornables, especialmente de vidrio, mediante la introducción de modelos de envases normalizados

No se propician las necesarias campañas de educación ciudadana y concienciación en materia de residuos y su problemática. Cada zona debe gestionar sus residuos, dimensionando las instalaciones a crear a las necesidades de la propia zona. Mientras, en el Plan sí se admite la posibilidad de "exportar hasta 50.000 TM/año de una zona a otra.

Se dilata en el tiempo de manera inexcusable la necesaria recogida selectiva domiciliaria de los residuos sólidos urbanos. Aquello que en 1977 en el PIR parecía novedoso y acertado, desde el punto de vista ecológico, con contenedores diferenciados para la materia orgánica, con contenedores de todos los tipos y colores en cada manzana,... cuatro años más tarde en el siglo nuevo y resulta que, de momento, todo mezclado otra vez como alternativa en los planes oficiales. Semejante barbaridad ecológica implica un compostaje final de mala calidad y un porcentaje de desecho a vertedero máximo, lo que implica de nuevo un super-vertedero de basuras contaminante, además de un desperdicio de materias aprovechables fácilmente con la recogida selectiva en origen.

Así la denominada Alternativa 1 del Plan Integral de Residuos, al implantar la recogida selectiva domiciliaria de materia orgánica, se presentaba en las mejores condiciones para cumplir con los objetivos de la minimización del vertido de materia orgánica (uno de los principales objetivos de la Directiva 1999/31/CE dados los impactos ambientales del vertido de la materia orgánica: emisión de metano, potente gas de efecto invernadero implicado en el cambio climático; generación de lixiviados que pueden contaminar las aguas freáticas, etc, no hay que olvidarlo) y de obtención de un compost de calidad (tema ausente en este Plan Zonal), compatible con los requisitos establecidos para su uso como enmienda orgánica en tareas agrícolas, forestales o de regeneración de suelos. Por tanto el Plan Zonal de residuos incumple las determinaciones del PIR o las modifica sin ninguna justificación, y como mínimo, en ningún caso con el objetivo de "acomodar" el PIR a la Ley 10/2000.

Existen diferencias muy importantes en los datos que se barajan y en cuanto a su fiabilidad, respecto de unas zonas con otras, según las diferentes demarcaciones que sugiere el plan zonal, suponiendo un agravio comparativo.

La zonificación juntando diverso número de zonas en el Plan, conlleva barajar posibles alternativas que no respetan el medio ambiente, suponiendo recorrer enormes distancias por carretera -más emisiones- de materiales insalubres lejos de su origen, alterando las previsiones iniciales del PIR realizado por la Conselleria. Según los principios de PIR y del propio plan zonal, el traslado a destino de residuos de la denominada zona VIII a la denominada zona III, por ejemplo, entra en contradicción con una gestión sostenible y razonable de nuestros residuos. La proximidad entre producción-tratamiento de los residuos como principio, queda de esta forma en entredicho. No es el caso de los residuos de Valencia ciudad por ejemplo, que pueden acabar en algún pueblo del interior de Castellón, o la incorporación arbitraria de El Campello en la zona XV de Alicante.

En los últimos años desde la aprobación del PIR, hemos asistido a una diversidad de planes y competencias en el terreno de la gestión de los residuos sólidos urbanos en la provincia de Castellón. Las competencias se reparten entre la administración pública, Ayuntamientos, Diputación y Conselleria, así como de gestores, empresas autorizadas para la gestión, transporte o tratamiento y eliminación de residuos. Entendemos que sí tiene cabida la gestión privada en el plan, pero siempre en el marco de la gestión general pública de los residuos. En las diferentes fórmulas para operar con los residuos, como mancomunidad de municipios, empresas públicas, o empresas concertadas, debe siempre la función pública prevalecer, ya que, la valoración de los riesgos y de los daños ambientales del problema y de su tratamiento, inherentes a la actividad, sólo la puede asumir en última instancia la propia administración.

Se denota asimismo en el plan zonal una falta de valoración de otras posibilidades de tratamiento de mucha menor envergadura y por tanto menor impacto social y ambiental, que bien podrían solucionar el problema de los residuos en buena parte de núcleos urbanos y pequeños municipios. De esta manera, la denominada identificación de las zonas aptas para la implantación de instalaciones e infraestructuras, limita los escasos emplazamientos elegidos con diferentes criterios sólo para grandes infraestructuras de tratamiento de residuos.

Se aprecia a su vez una falta de información significativa en la mayoría de los proyectos propuestos para la ubicación de los vertederos, especialmente en cuanto la posibilidad de trasiego de sustancias propias de la lixiviación: intrusión de contaminantes en el subsuelo y contaminación del acuífero. Además todo el plan supone la instalación de macrovertederos al aumentar la fracción de rechazo, con la consiguiente continuación de emisiones tóxicas contaminantes a la atmósfera. De esta manera el plan zonal no contempla diferentes alternativas que no sean la expuesta, sin entrar a valorar, de manera técnica y económica, la repercusión económica y medioambiental de otras soluciones al problema de la acumulación de residuos sólidos.

No se encuentra en el plan zonal una mayor explicación y pormenorización de tipos de contenedores y cantidad -así como valoración económica- de que se hablaba en el PIR. Estamos igual después de cuatro años.

El Plan Zonal se ha elaborado de espaldas a los movimientos sociales, políticos, culturales, vecinales, ecologistas,... a quienes en ningún momento se ha consultado parecer alguno. El Plan adolece de la más mínima mención a los programas divulgativos sobre la recogida selectiva, de concienciación, necesarios para lograr el éxito total de participación ciudadana: campañas escolares, de educación ciudadana, concienciación en la participación de los movimientos sociales y vecinales: asociaciones de vecinos, de padres, de comerciantes, culturales, ecologistas,...

La recogida selectiva ha de plantearse puerta a puerta, casa a casa, vecino a vecino, para alcanzar así un éxito razonable. No se hace mención alguna a los Programas específicos en la recogida selectiva, programas que han de ser suficientemente flexibles, en función de la realidad sociocultural de cada población, y entre otros del número de habitantes. El éxito en la recogida selectiva está en la participación total de los ciudadanos, distribuyendo a cada ciudadano información clara y suficiente, estableciendo pautas, periodos de experimentación al inicio, implicando a todos los sectores de la administración y la sociedad. Urge por necesaria ambientalmente la construcción inmediata de las plantas de compostaje, separando todos los ciudadanos la fracción orgánica de nuestras basuras. Es fácil y cómodo. Respecto al valor final del compost y su uso extensivo para frenar la erosión y la desertificación, la Comunidad Valenciana es la Comunidad Autónoma de España que con mayor agonía a lo largo de su territorio padece un gravísimo problema de progresiva desertificación, como así lo reconocen destacados estamentos científicos internacionales. La ausencia de serios Programas y Planes para evitar la incidencia de la paulatina desertificación, los incendios forestales, las prácticas de monocultivo intensivo y la sobreexplotación de los acuíferos, agudizan aun más el problema.

Consideramos además que en el Plan sólo se tienen en cuenta los criterios económicos, nunca o casi nunca los ambientales; se ha infravalorado una vez más el valor, y el precio de salida al mercado, del compost producido, además de no tener en cuenta su extraordinario valor de uso. El Compost producido en las plantas, con un adecuado plan, puede resultar un compost de excelente calidad para abonar nuestros campos, nuestros jardines, y para favorecer el humus de la tierra en nuestros bosques y montañas, evitando así las escorrentías y la erosión, facilitando nutrientes a la tierra, evitando la excesiva evaporación del suelo y posibilitando, de manera natural, el crecimiento de las masas vegetativas que frenen la desertización.

Valoración del compost.- La fracción orgánica convertida en compost, será utilizada preferentemente por las instancias públicas, para frenar el proceso de desertificación que sufre la Comunidad Valenciana, utilizándolo preferentemente para cubrir las tierras que hayan sufrido incendios, así como para abonar las tierras inventariadas como de mayor riesgo de desertificación. Supondrá una mayor valorización de los subproductos de nuestros residuos

Respecto al impacto visual y sonoro de la actividad en general, apenas se hace mención en el Plan a los impactos visuales, sonoros, paisajístico,... siendo que las basuras representan hoy por hoy un enorme impacto ambiental, también en las propias ciudades. Normalmente, donde hay contenedores de área de aportación, se encuentran numerosos restos en el suelo: trocitos de vidrio, papelitos, y demás suciedades, confiriendo al lugar un aspecto realmente sucio y desagradable. De esta manera nadie quiere que sitúen cerca de la puerta de su casa estos contenedores. "Cerca sí, pero no en mi puerta" sería la frase típica que escuchamos por doquier. En definitiva, los puntos o áreas de aportación, que deben estar situados estratégicamente lo más cercano al ciudadano, deben ser continuamente vigilados y conservados, perfectamente limpios, así como los propios contenedores.

A su vez, los futuros eco-parques deberán presentar un aspecto integrado en el paisaje, cuando estén situados en el exterior de las poblaciones; ajardinados, límpios y cuidados, con espacio suficiente para albergar los más insospechados objetos que pueda aportar cualquier vecino, evitando que en ningún caso vaya a un vertedero. Los eco-parques deben de disponer de personal suficiente, estar preparados para reparar o desguazar toda la clase de objetos, con vistas al total y mejor reaprovechamiento, una vez que la sociedad ya ha conseguido el éxito previo, de que no vayan a parar las sustancias o objetos a cualquier vertedero.

Respecto a la periodicidad de la recogida y la ubicación de los contenedores en las áreas de aportación en el Plan Integral se cita ya, en varios apartados, la importante colaboración ciudadana durante los últimos años, facilitando su aporte de materiales en las áreas adecuadas: iglús para el vidrio, contenedores de cartón,... En referencia a la periodicidad en la recogida de los contenedores, el PIR y también ahora el Plan Zonal hacen hincapié de nuevo en las estrategias económicas, en que no sea excesivamente gravoso económicamente para la administración la recogida, calculando entre otras variables alargar al máximo los plazos de recogida de los contenedores.

Consideramos que el Plan no hace un análisis mínimamente serio de la realidad. Los contenedores especiales para cartón, vidrio, plástico, metal,... están ubicados en la actualidad en los lugares más insospechados. No se han colocado siguiendo un metódico plan de acción. No se han realizado por parte de la administración apenas campañas de información ciudadana, de sensibilización. Así y todo la colaboración ciudadana ha sido sin duda mayor que la esperada por la administración, como así lo demuestra la facilidad con que vemos, atónitos, los contenedores rebosantes días y días, sin que estos sean vaciados, inhibiendo en ocasiones, y frustrando conscientemente la iniciativa ciudadana por colaborar.

El Plan Zonal de referencia, para concluir estas alegaciones, abre la puerta a la opción de la incineración de RSU, siendo la opción más incompatible con el compostaje y la recuperación de materiales y que tiene indudablemente graves impactos sobre la salud humana.

En el Documento de ordenación (pág. 18) se admite la posibilidad de valorización energética de los residuos (eufemismo de la incineración de los mismos), en especial de la materia orgánica y del resto de residuos. Esa posibilidad es incompatible con los objetivos de recuperación de materiales (plástico, cartón, papel, materia orgánica, etc) que establecen diferentes leyes (como la Ley 11/97 de residuos de envases) o el Plan Nacional de Residuos.

La valorización energética de residuos además no fue contemplada en el PIR, en el que no se preveía ninguna incineradora de RSU en la Comunidad Valenciana. La eliminación de residuos mediante su incineración incumple la jerarquía en el tratamiento de residuos consagrada en varias Directivas europeas y en la misma Ley 10/2000 (art. 18.3), en donde es prioritaria la recuperación de materiales, el reciclaje y el compostaje sobre la valorización energética.

La incineración de residuos tiene graves impactos ambientales en relación a la emisión de contaminantes persistentes como las dioxinas y furanos, y es una de las principales fuentes de generación de esos tóxicos muy peligrosos para la salud humana. El Estudio de Impacto Ambiental no ha valorado esos impactos si se optase por la incineración de los RSU, posibilidad contemplada por este Plan Zonal de residuos.

Descartamos totalmente la incineración de todo tipo: tanto en hornos de cementeras y otras industrias, como en plataformas móviles que dispersan los contaminantes, repartiendo por todo el territorio humos cargados de toxinas, perjudiciales para la naturaleza, y que están minando progresivamente nuestra salud. El Plan pretende en sus objetivos iniciales , la eliminación segura y con el menor impacto ambiental de los residuos no valorizables, de acuerdo con la tecnología actualmente disponible.

Pero en cambio la combustión aminora el valor de los productos destruidos, destruye riqueza, contamina seriamente el aire y la tierra -y las aguas-, no solucionando el problema de la acumulación de residuos, sino que más bien lo agrava. No es justificable bajo ningún concepto la incineración. Cualquier "bien" que la industria pueda generar y el comercio nos facilite, que no sea reciclable con métodos más benévolos ambientalmente, deberá ser clasificado como peligroso ambientalmente, por tanto recomendar su no fabricación y asunción total por el fabricante, de la gestión adecuada de sus subproductos, prohibiendo en su caso su fabricación y venta.

La valorización energética por combustión presenta hoy sin duda un problema medioambiental de enorme magnitud. Representa peligrosamente una seria amenaza contra la Salud Pública, por lo que la Administración la debe descartar, y la ciudadanía no puede ambientalmente tolerar.

La Vall d'Uixó, 19 de Junio de 2001

COL.LECTIU ECOPACIFISTA L'ARQUET-ECOLOGISTES EN ACCIÓ LA VALL D'UIXÓ